Cuando Backlund se vuelve demasiado estrecho, entra en escena Gehrman Sparrow: un cazador de recompensas gélido con un par de revólveres y un precio que hace temblar incluso a los piratas. Klein tomó prestado el nombre de un personaje de un juego de su vida pasada.
Gehrman caza a los Transeúntes salvajes y a los capitanes piratas de los mares del sur, coleccionando recompensas y artefactos sellados. La reputación de «cazador loco» funciona mejor que cualquier disfraz: nadie le hace preguntas a un hombre que solo sonríe antes de disparar.
En esta etapa, Klein se convierte en el Titiritero: los enemigos derrotados ya no se pierden en vano, sino que engrosan la colección de marionetas: su ejército personal, escondido en el mundo espiritual.