Tras los eventos en Tingen, Klein Moretti figura oficialmente como fallecido. A la capital Backlund llega un desconocido Sherlock Moriarty, un detective privado de modales impecables, monóculo y un conocimiento sospechosamente bueno de lo paranormal.
Bajo esta apariencia, Klein acepta casos que tanto la policía como las iglesias descartan: personas desaparecidas, apartamentos embrujados, muñecas poseídas. Los honorarios lo alimentan, las investigaciones le dan acceso a los secretos de la ciudad, y cada papel interpretado hasta el final lo impulsa por el camino del Bufón.
Es en Backlund donde digiere la poción del Mago y aprende la ley principal del camino: no fingir ser el papel, sino serlo. El detective Moriarty no es una máscara. Mientras Klein lleve ese nombre, él es el detective Moriarty.