El Abismo es la cima del camino, y sus facultades se enumeran como una lista de todo lo que corrompe al hombre desde dentro:
Degeneración — una parte de ese poder;
Corrupción — también una parte;
Mácula — y ella también;
Deseos — una parte del poder sobre ellos;
Maldiciones — una parte;
Los Desviados — poder sobre aquellos que se apartaron de su naturaleza.
El canon explica qué une todo esto, y la explicación merece la pena citarla por completo: las facultades de Degeneración, Mácula, Corrupción, Deseo y Maldición están ligadas al poder sobre la Razón. Más precisamente, solo cuando el poder sobre la Razón se une a ellas — por completo o en parte — pueden considerarse verdaderamente plenas. De ahí el nombre de la esencia misma de esta etapa: el Abismo del Corazón.
Es decir, la cima del camino no trata de monstruos ni de sangre, aunque de ambas cosas hubo de sobra en el camino. Trata de que todo lo enumerado vive en la mente humana, y el Abismo solo le da rienda suelta.
Es útil compararlo con los vecinos. El Ahorcado es la naturaleza viciosa de todo lo vivo; el Abismo, como señala el canon en su descripción, es el medio que inevitablemente lleva a la degeneración a todos los que se encuentran en él: no solo provoca la corrupción, sino que también la crea.
El canon no ofrece una descripción separada de la composición y el ritual para la etapa cero.