Domador de Bestias — la etapa en la que el domesticar pasa de las plantas a lo vivo y pensante. Los datos corporales mejoran notablemente, pero lo principal no está en ellos.
Los sentidos bestiales permiten al portador leer los pensamientos de los animales, servirse de su olfato, hablar con ellos y controlarlos, domesticándolos poco a poco y convirtiéndolos en ayudantes. La domesticación de la etapa anterior también crece: ahora el Domador subyuga y usa con seguridad a las criaturas más inusuales.
El método de acción formula a la vez la exigencia y la medida del crecimiento: domesticar a una bestia, y cuanto más elevada sea la criatura por su estructura, más difícil será la tarea. Es decir, al portador no le basta con tener un perro a su lado — necesita emprender una y otra vez con presas más complejas.
En esto también está la semilla del futuro: donde el Domador subyuga a la bestia, el Vampiro de la etapa siguiente convertirá a la persona. Domesticar y Convertir al sirviente de sangre son una misma habilidad en distintos niveles, y el camino de la Luna no finge que no sea así.
En combate la etapa también cambia la posición del portador, aunque por sí misma siga siendo no combativa. El Domador de Bestias no golpea — trae consigo a quienes golpearán, y ve con sus ojos lo que él mismo no ve. Por esta razón rara vez se le encuentra solo, y evaluar a un adversario así por su propia fuerza es un error.