El Discípulo del Silencio es la etapa en la que el silencio se convierte en un arma.
La forja de una maldición silenciosa: con un largo silencio el portador infunde la maldición más poderosa, contra la cual el objetivo es impotente;
La transformación en un espíritu maligno: como Artefacto Maldito se introduce en los objetos;
La fuente de maldiciones experimenta un salto cualitativo.
El segundo nombre de la etapa — Artefacto Maldito — lo dice todo: el portador se convierte él mismo en esa misma cosa que en este mundo temen encontrar.
El ritual de ascenso, sin embargo, exige lo contrario del silencio — todo un rebaño: fundar un culto y criar al menos mil seguidores que comprendan tu mirada, asimilen tus pensamientos, materialicen tus planes, ejecuten tu voluntad de la mejor manera y pronuncien esas palabras que tú quieres decir.
La unión de estos dos requisitos constituye la esencia de la etapa. El Discípulo del Silencio calla — y por él hablan mil personas.
En la composición, además de la garganta del Artefacto Maldito, figura su propia estatua, que sirve de ancla.