El Lector es la entrada al camino del Aprendiz, y es casi la novena etapa más inofensiva de todo el misticismo, al menos a primera vista.
La memoria, la comprensión y la capacidad de aprender aumentan notablemente;
Sed de conocimiento: el portador desarrolla una inusual atracción por él;
Lectura: amplios conocimientos le llegan a través de los muchos libros que lee durante largo tiempo;
Magia ritual: obtiene la posibilidad de usarla.
Ni un golpe, ni una defensa, ni un sentido del peligro otorga la etapa. El Lector es una persona que ha empezado a comprender más rápido y a recordar más, y nada más.
El peligro aquí está en otra parte, y está inherente a la propia estructura del camino. La sed de conocimiento no es una metáfora: al portador lo atrae la información, y el camino del Aprendiz termina en un simbolismo que el canon formula directamente: el conocimiento conduce a la desgracia. Esto comienza con el inocente deseo de leer un libro más.
La composición está a la altura del oficio: un gusano devorador de libros y la raíz de la adicción al conocimiento, un objeto semiespectral parecido a una diminuta raíz de árbol, una de cuyas propiedades es precisamente hacer a las personas dependientes del estudio. La parte auxiliar requiere un cuaderno propio para las clases, y necesariamente uno escrito.