El Robot — una etapa donde al instinto se le añade la precisión.
Todos los lados de las capacidades corporales mejoran notablemente;
la mente adquiere poderosas capacidades de cálculo y un control muy preciso de sí misma;
el portador domina tanto la adivinación como la contraposición a la adivinación ajena;
y la percepción se vuelve aún más aguda.
La combinación de las capacidades de cálculo con la adivinación — eso es lo que hace peligrosa la octava etapa del camino de la Rueda de la Fortuna. El Robot no solo presiente: calcula las probabilidades y al mismo tiempo se cierra ante los intentos ajenos de calcularlo a él mismo.
El nombre, además, conserva la misma nota inquietante que «Monstruo»: el camino de la suerte desde el principio describe a sus portadores con palabras con las que normalmente se describe algo no del todo humano.