La Demonisa de la Eterna Juventud es la etapa donde la elección hecha durante el ritual resulta decisiva: de ella depende en qué se convertirá exactamente la portadora.
El ritual propone encontrar el propio «yo» especular y lidiar con él de una de tres maneras: esclavizarlo exclusivamente con las propias fuerzas, enamorarlo de verdad de uno mismo o reconciliarse con él.
Si se elige la reconciliación, las conciencias de la mitad especular y de la real se fusionan, y la portadora existe a la vez a este y al otro lado del espejo. Esto mismo la libra de la principal desgracia de la Tercera Secuencia: al responder a las oraciones de los fieles, no pierde ni la capacidad de combate ni la vida ordinaria, porque su conciencia es única.
Las demás habilidades crecen en todas las direcciones:
La petrificación ya no está limitada al cabello, aunque convertir a un objetivo en piedra a distancia sigue siendo imposible;
El encanto de los tiempos del Placer se intensifica múltiples veces;
la magia oscura de espejos y maldiciones se fortalece considerablemente, y la magia especular se expande;
La Peste, con la digestión completa de la poción, alcanza hasta diez kilómetros;
los hilos obedecen un poco mejor que antes.
La forma mítica se desarrolla: la gorgona se vuelve más plena, el cabello se convierte por completo en serpientes, y cada una tiene en la cabeza un claro ojo blanco y negro.
El método de acción, sin embargo, exige no fuerza, sino resistencia: mantener un estado de ánimo que no envejece a pesar del desgaste del tiempo — cientos y miles de años.