Invocador del Clima — un escalón angélico donde a la guerra se añade el cielo sobre el campo de batalla.
El clima es la parte de ese poder: el portador cambia el tiempo de toda un área y provoca sus manifestaciones extremas, desde tormentas y huracanes hasta granizo, ventiscas, escarcha y niebla densa;
la Reunión — atrae y concentra la fuerza en un radio de diez kilómetros, contando desde el lugar donde se halla el jefe del escuadrón;
el grito de guerra se convierte en un aullido desgarrador: a quienes lo escuchan les tiemblan el cuerpo y la mente, como si oyeran el tamborileo incesante de un antiguo campo de batalla;
la conversión en arma hace que la madera y el papel sean tan fuertes como la Espada del Coraje y los lanza a varias velocidades del sonido;
la llama tiende entre violeta-azul y azul-violeta según la digestión de la pócima;
la conversión en llama permite convertirse en un torrente de fuego, una enorme lanza ardiente o un terrible meteoro ígneo.
También posee encanto — pero no uno que actúe a voluntad: la gente simplemente desea seguirlo y le permanece fiel.
El ritual de ascenso es breve y exige precisamente lo que otorga la autorización: sin ninguna ayuda ajena y en un plazo muy corto, cambiar el tiempo de toda un área.
En la composición figuran el cráneo de un gigante del clima y el núcleo de una medusa de niebla, y el canon advierte: tras la Cuarta Era ya no existen ni gigantes del clima ni medusas de niebla.