Vidente — la etapa en la que espiar el secreto se convierte en una potestad, y no en un recurso.
La reproducción mística se intensifica, y los ojos del portador ya no aparecen solo en el rostro: es capaz de manifestarlos en otras partes del cuerpo, incluso en el cuero cabelludo. Como Ultraterreno de tercera etapa, responde a las oraciones en un radio determinado.
El ritual de ascenso a esta etapa es uno de los más largos en duración de todo el misticismo y exige tres años de espera:
reunir una enorme cantidad de información, analizarla, extraer las consecuencias y, mediante la adivinación, predecir un acontecimiento que ocurrirá dentro de tres años, además de que el acontecimiento debe afectar a los semidioses;
y luego, con sus propios ojos, presenciar cómo se cumple la predicción.
La condición que hace el ritual verdaderamente difícil es la prohibición de intervención: el ascendente no tiene derecho a apoyarse en fuerzas ajenas ni a impulsar directamente los acontecimientos hacia el desenlace deseado. La predicción debe cumplirse por sí sola.
En la composición figuran un libro de profecías, donde hay más predicciones correctas que equivocadas, y nueve cabellos de personas con un destino inusual — cada uno de una persona diferente.