El Ermitaño es la cima del camino del conocimiento místico, y sus atribuciones se enumeran brevemente, pero cubren todo el ámbito por completo:
Conocimiento, también llamado Información — de este simbolismo le pertenece aquella parte del poder que se inclina hacia lo místico;
Conocimiento místico — el Ermitaño es su encarnación;
Ocultamiento — el poder de esconder;
Enseñanza — el poder de dotar de conocimiento a otros;
Espiar el secreto — sea cual sea el secreto, ya sea conocimiento, parte del conocimiento místico o cualquier otra cosa, se puede atisbar en él;
Guía del Mundo Espiritual — el Mundo Espiritual es el lugar donde confluyen todo tipo de informaciones, y las informaciones son conocimiento.
Es reveladora la vecindad del Ocultamiento y la Enseñanza en unas mismas manos. El Ermitaño es a la vez quien esconde el conocimiento y quien lo reparte — y decide cuál de estas dos cosas hacer.
El ritual de ascensión pone punto final a esta elección, y ese punto está a favor del ocultamiento: hay que reunir toda la información que has dejado en el mundo, encontrar el lugar y el modo adecuados para esconderla por completo — y no dejar ni rastro.
Así concluye el camino. El Sacerdote de los Secretos comenzaba con una hoja de papel con secretos ajenos; el Ermitaño termina escondiendo los propios — todos y cada uno de ellos.