Buscador de Luz — etapa angelical, donde el portador recibe una parte del poder sobre el Sol y la Luz y, en esencia, se convierte él mismo en una pequeña luminaria.
Emisario Solar — el Buscador se convierte en un diminuto sol, derramando un calor y una luz aterradores y descargando una purificación arrasadora;
el daño que le infligen la oscuridad, el frío, la impureza, la corrupción, la muerte y la putrefacción se disipa en gran medida por sí solo;
Alaba al Sol — una purificación absoluta tras la cual todas sus propias propiedades se elevan cualitativamente;
es capaz de convertirse en luz pura condensada: volar y moverse a la velocidad de la luz, sin tener masa;
y puede fijarse al Sol como a un ancla, para no perder la dirección y no quedarse atascado durante mucho tiempo en los laberintos espacio-temporales.
Los hechizos divinos también crecen: la Lanza de Luz — una lanza blanca ardiente con plumas angelicales fantasmales en los extremos.
Aparte está el Juicio de la Justicia: si el Buscador ha definido por completo y entendido con claridad el núcleo de su arco de principios, al quebrantador de ese núcleo le corresponde un daño de tres a cinco veces superior al del Nimbo de la Justicia normal.
La forma mítica se vuelve completa: un ave solar con plumaje de fuego dorado, semejante a una esfera de luz.
El ritual de avance exige separarse del recuerdo más querido — más precisamente, atarlo a un objeto.