Demente — la etapa donde los deseos reprimidos por fin encuentran salida, y esta salida es peligrosa ante todo para el propio portador.
Rigidez — ahora el Demente está atado tanto de cuerpo como de alma, por lo que obtener información útil sobre él por el canal espiritual o por adivinación es sumamente difícil;
Exaltación — su rasgo principal: por su propia voluntad sacrifica la razón y deja libre a los deseos, recibiendo a cambio fuerza y mejora de todos los aspectos de sí mismo.
Y aquí mismo el canon introduce el precio, que crecerá hasta el final del camino. Desde esta etapa se manifiesta gradualmente la Maldición: los frecuentes estallidos de deseos mantienen el estado anímico del portador en el fondo, y el Demente pierde el control con más frecuencia que la mayoría de los Ultramundanos.
El Camino del Prisionero, así, advierte honestamente de sí mismo desde la octava etapa: da fuerza a cambio de la razón, y este intercambio no es único, sino constante.
La composición subraya lo mismo: el cerebro de un hombre lobo imitador, la lengua de un perro devorador de hombres y cien mililitros de sangre propia.