El Prisionero — entrada al camino del Recluso, y está construido en torno al concepto que define toda la rama: las cadenas.
El cuerpo es fuerte, los sentidos agudos; el canon señala que los Ultramundanos de este escalón suelen tener una apariencia mesurada y un corazón loco en su interior;
La sujeción — los prisioneros no son solo quienes están encerrados en una cárcel, sino también aquellos cuya espiritualidad y deseos están constreñidos por la razón, el cuerpo y el propio mundo;
El conocimiento del oficio criminal — el portador recibe numerosas habilidades delictivas.
El segundo punto es la clave de todo el camino. Las cadenas aquí no son un castigo, sino una fuente de poder: cuanto más reprimidos están los deseos, mayor es su presión, y el camino del Recluso se construye sobre contener esa presión y volverla en beneficio propio.
El método de acción lo dice directamente: reprimir los deseos y manifestar la abstinencia. El escalón exige no la acción, sino la autolimitación, y es precisamente de ella de donde crece todo lo demás — hasta la locura, la licantropía y las maldiciones.
La fórmula corresponde: la Piedra del Silencio, la fuente sanguínea del hombre imitador, el agua sucia y el aceite esencial de cedro.