Maestro del Misticismo: la mitad del camino y su primer escalón con ritual de ascenso. El portador domina las más diversas, raras y singulares artes místicas e incluso inventa las propias: hechizos extraños, pero eficaces. El Canon aclara algo importante: las artes místicas nacen del análisis de los principios, es decir, crecen directamente del Análisis obtenido por el Erudito. El Camino del Discípulo no toma prestada la fuerza, la deduce de la comprensión. El ritual de ascenso en este escalón es inusual porque no exige una hazaña, sino trabajo con las personas: enseñar a no menos de cincuenta eruditos. El Canon también explica la bifurcación: un camino es convertirse en un erudito integral, el otro es profundizar en las áreas del conocimiento a las que pertenecen los Ultramundanos que has enseñado. Es decir, de a quién exactamente enseñas depende en qué Maestro te convertirás. En la composición, entre otras cosas, figuran un hechizo místico concebido y probado, pero aún no creado, y registros ajenos sobre el hechizo: al menos una copia, ya sea de un brujo, de una bruja o de otro erudito del mismo camino.