Paragón es la cima del camino, y sus atribuciones son espejo del Ermitaño: donde este encarna el conocimiento místico, aquel encarna el conocimiento del mundo real.
El conocimiento, también llamado Información — de este simbolismo a Paragón le pertenece una parte del poder que se inclina hacia la realidad;
Conocimiento de la realidad — posee todo el conocimiento abierto en el mundo presente, y hasta cierto punto es capaz de modificarlo;
Civilización — el auge y la decadencia de las civilizaciones, su peso y el enorme conocimiento que han acumulado;
Principios — una parte del poder sobre ellos, también inclinada hacia la realidad;
Enseñanza — una parte del poder de dotar de conocimiento a otros;
y le quedan subordinados el Doctrinamiento, la Creación y el Análisis;
Guía del Mundo Espiritual — allí convergen toda clase de informaciones, y las informaciones son conocimiento.
Su Reino Divino se llama Cielos Mecánicos, o Cementerio de Civilizaciones, Tierra de la Perfección — y esta es, quizá, la descripción más exacta de todo el camino.
El ritual de ascenso se extiende a lo largo de toda una era: criar una civilización y ver con los propios ojos y registrar todo su curso — desde la ilustración a través del desarrollo y el auge hasta la decadencia, la ruina o el reemplazo por otra.
De la composición, el canon nombra una posición: el conocimiento extraído del aura o de los restos de los Grandes Antiguos.