Sabant — es la entrada al camino del Paragón, y la convicción con la que comienza el canon la formula directamente: el conocimiento es poder.
Junto con la poción llegan nuevas nociones sobre lo místico y sobre lo mecánico — una combinación que define todo el camino;
El Recuerdo es el núcleo de la etapa: Sabant evoca en la memoria cualquier conocimiento y cualquier experiencia que haya visto alguna vez.
La memoria perfecta parece una adquisición modesta al lado de los encantamientos y del poder de combate de los caminos vecinos, pero es precisamente sobre ella que se sostiene toda la rama posterior. El Tasador, el Artesano, el Alquimista y el Maestro del Saber — todos se apoyan en la capacidad de mantener en la cabeza un enorme volumen de información heterogénea y extraerlo en el momento oportuno.
El camino del Paragón está junto al camino del Ermitaño y forma con él una pareja especular: el Ermitaño trabaja con el saber místico, el Paragón — con el saber sobre el mundo real, con el oficio y la civilización. Terminan de maneras distintas, pero empiezan igual: con una persona que sabe muchísimo.
Entre los componentes se cuentan el núcleo cerebral del hombre de las nieves de montaña y la sustancia cristalina del espíritu sombrío de la biblioteca, y la parte auxiliar exige un manual común — el más sencillo, para la educación básica.