El Ganador — la mitad del camino y su primer escalón con el ritual de avance. Aquí el portador finalmente comienza a disponer de la suerte, y no solo a recibirla.
Previsión — un agudo instinto que lo convierte en experto en adivinación y en la contraposición a la adivinación ajena;
Maldición de la desdicha — lanza contra el enemigo una mala suerte limitada: desde fallos hasta caer en una situación peligrosa;
Suerte pasiva — hasta cierto punto, el Ganador ya controla su propia fortuna;
Tormenta de la mente — extendiendo los brazos, emite desde sí ondas invisibles, y una pura tormenta de la mente cubre todos los cuerpos espirituales cercanos, provocando una pesada somnolencia y una sensación de desgracia.
El ritual de avance a este escalón es de los más atormentadores precisamente por su cotidianeidad: permanecer un mes entero en la mala suerte, sin un solo caso de buena fortuna.
Para un camino cuya esencia es la suerte, esto suena casi como una burla — y ese es el sentido: para obtener poder sobre la suerte, primero hay que vivir un mes sin ella.
En su composición, entre otras cosas, figura la suerte tomada de otra persona — la primera posición de este camino donde el material es la fortuna ajena.