El Mago de la Desgracia — umbral de semidiós, y su cuerpo cambia cualitativamente: se vuelve de Mercurio y por sí mismo se opone a la adivinación y profecías ajenas.
Campo de desgracia — todo aquel que entre en el círculo de cien a trescientos metros queda maldecido con la mala suerte; el radio depende de la digestión de la poción y del estado del portador;
Maldición de infortunio — ahora es una mala suerte que amenaza la vida;
Bendición — con su propia suerte o con la suerte de la propia meta, extraída de su futuro al presente, el Mago convierte al elegido en un afortunado;
Bendición grupal — lo mismo, pero a costa de un gasto considerable de sus propias reservas de suerte;
Percepción absoluta — siente sin error los cambios del destino, la presencia de faros y de aquellos que están por encima de él en posición mística.
La bendición merece mención especial: la suerte se puede tomar prestada del propio futuro de la meta. La persona a la que el Mago de la Desgracia ayudó hoy pagará por ello mañana — y no sabrá por qué de repente dejó de tener suerte.
El ritual de avance es cruel y simple: sin preparación alguna, sin buscar formas de debilitar o desviar las consecuencias, enfrentar una gran calamidad en el fondo mismo de la propia mala suerte — y sobrevivir.