Barón de la Corrupción — el escalón donde la influencia sobre las personas se convierte en poder sobre las propias reglas. El cuerpo del portador también se fortalece: su golpe se compara con una bala de cañón que hace temblar un edificio entero.
La habilidad principal es la Distorsión. El Barón aprovecha las grietas en el Orden: distorsionando las palabras, los actos y las intenciones del objetivo, construye un orden de las cosas que le resulta ventajoso, y con ello constriñe al adversario. En la práctica esto se ve de maneras muy distintas:
distorsiona la dirección y el objetivo de los golpes, desviándolos de sí mismo;
sella las habitaciones comunes, convirtiéndolas en una trampa;
y, al contrario, des-sella los espacios cerrados de los que no hay salida.
La segunda habilidad no golpea las reglas, sino a las personas. La Descomposición ennegrece los corazones de todos en un radio de diez metros, llenándolos de codicia y empujándolos a decisiones que una persona sobria no habría tomado.
El método de acción del escalón describe exactamente el trabajo que hace el Barón: infiltrarse en un sistema existente —la mafia, la familia, el ejército— y corromper sus reglas desde dentro de manera imperceptible, para que él mismo, como si fuera natural, empiece a inclinarse hacia su lado y a trabajar para él.