El Sobornador — la etapa en la que el camino regresa a su verdadera naturaleza y adquiere la primera habilidad realmente ultraterrena.
El soborno funciona literalmente: basta con entregar a la víctima un soborno — real o puramente simbólico — y sobre ella se abre el poder. Se considera soborno cualquier cosa, desde dinero en la mano hasta un objeto arrojado hacia la víctima; e incluso si esta no aceptó nada, el soborno igualmente se cuenta.
La acción del soborno se divide en cuatro tipos:
Debilitamiento — la víctima pierde fuerza;
Encanto — la víctima se impregna de disposición;
Arrogancia — la víctima se sobrevalora;
Vínculo — entre el Sobornador y la víctima se extiende un hilo.
El método de acción de la etapa explica su filosofía con más precisión que cualquier descripción de habilidad: toda persona, toda organización y todo sistema tiene un punto que, si se presiona, puede cambiarlo todo. El Sobornador no gasta fuerzas en la guerra contra todo el sistema, no soborna a todos por igual ni arroja dádivas lujosas a los más fuertes. Encuentra a aquel único que, por sus propios deseos, miedos o necesidades, se ha convertido en un nodo clave — y hace que esa persona comprenda: sirviendo al Sobornador, se sirve a sí mismo.