El Conspirador — la etapa en la que el camino traslada el peso del fuego a la cabeza. Tras la poción, la perspicacia del portador crece, el pensamiento se vuelve más agudo y claro, se agudizan los cinco sentidos y la percepción espiritual, y se fortalecen el cuerpo y la espiritualidad.
La Instigación — con su palabra, el Conspirador despierta en su interlocutor los pensamientos o deseos necesarios, avivando conscientemente el fuego en su corazón;
La inducción a error, la confusión y el engaño — el núcleo de la conspiración, con el que dirige al adversario;
La conversión en llama — se funde con el arma de fuego creada por la pirocinia, y se halla allí adonde llegó esa arma;
La pirocinia se vuelve más precisa, y la llama — de un blanco carmesí.
El método de acción de la etapa está escrito como un manual de oficio, y merece la pena leerlo por completo:
el núcleo del Conspirador está en su mente, y no en sus superpoderes;
la clave de la conspiración — ocultar sus auténticos motivos;
otra clave — la información: un buen Conspirador sabe aprovechar las lagunas en el conocimiento ajeno, y cuando hace falta crea él mismo tales lagunas.