Paladín de la Disciplina — el punto medio del camino y su primer escalón con el ritual de ascenso. Aquí el poder de la ley toma por primera vez las armas en sus manos.
El cuerpo se vuelve lo bastante fuerte y resistente, crecen el instinto y la percepción espiritual;
la mente adquiere un mistico sentido de autocontrol — un rasgo sin el cual semejante fuerza sería peligrosa ante todo para quienes lo rodean;
Kara — el Paladín elige un objetivo para el castigo, y después de eso emana de él un resplandor del amanecer que refuerza su influencia y sus golpes precisamente contra ella;
Autoridad — su aura ahora provoca en quienes lo rodean un terror inexplicable: los movimientos se ralentizan, y la persona involuntariamente quiere bajar la cabeza, postrarse, escuchar cada palabra del Paladín y cumplir cada una de sus órdenes.
El ritual de ascenso corresponde plenamente a su nombre: elegir a un criminal buscado de no menos de la quinta Secuencia, establecer su culpa, por sí solo rastrearlo, detenerlo y ejecutarlo.
Preste atención a la palabra «por sí solo». El camino del orden no reconoce aquí la responsabilidad colectiva: la sentencia debe ser ejecutada por quien la dictó.