El Juez es una etapa en la que el Poder, obtenido ya por el Árbitro, experimenta un salto cualitativo.
Ahora no solo se gana a la gente: alrededor del portador surge un aura indescriptible que hace que quienes lo rodean eviten involuntariamente su mirada. Además, este aura ya influye también en el propio entorno.
La jurisdicción también se refuerza: el área que el Juez declara bajo su competencia se vuelve más amplia y más sustancial.
Esta etapa a primera vista es pobre en habilidades, pero su fuerza está en otra parte. El Juez no golpea ni tortura; está presente, y solo con su presencia cambia el equilibrio de poder en la sala. Para un camino que se basa enteramente en el orden y el poder, esto es exactamente lo que se necesita.
La fórmula subraya la naturaleza oficial de la etapa mejor que cualquier palabra: incluye un mazo judicial que se usó en la Inquisición durante al menos diez años.