El Investigador es la etapa en la que el camino del orden adquiere las primeras habilidades verdaderamente crueles, y todas ellas golpean no al cuerpo, sino al espíritu.
Instrumentos fantasmales de tortura: los invoca directamente en sus manos, a modo de hierro de marcar, y dañan el cuerpo espiritual; sin embargo, solo puede usarlos a corta distancia, desde lejos no funcionará;
Flagelación espiritual: cubre el arma con relámpagos fantasmales, y una hoja común comienza a alcanzar a seres compuestos de espíritu;
Perforación espiritual: los relámpagos brotan de sus ojos y golpean el objetivo a cinco metros;
Látigo de dolor: un golpe directo a la mente: a la víctima le parece que por su conciencia corre una corriente que se forma en un látigo espinoso que azota el alma sin cesar;
a esto se añaden el trabajo de demolición y el dominio de las más variadas armas.
Es revelador que todas estas capacidades pertenezcan al camino de la ley. El Investigador no es un verdugo por vocación, sino un funcionario al que se le ha dado el poder de infligir dolor dentro del orden; precisamente por eso sus instrumentos actúan sobre el alma y no sobre la carne.
En la composición, además de partes de la serpiente negra y del espíritu del lago, figuran un trozo de madera quemada por un rayo y turmalina.