El Alguacil es la etapa donde la inclinación al orden se convierte en un cargo.
El instinto y la percepción espiritual se vuelven los que necesita el guardián del orden;
el cuerpo se fortalece notablemente;
Jurisdicción: el Alguacil declara una cierta zona como su territorio subordinado;
Identificación: al ver a una persona en persona, en una foto o en un dibujo, recuerda firmemente su aspecto y adquiere un sentido sobrenatural adicional hacia ella;
Dominio de armas: maneja con confianza el arma blanca y las pistolas de tambor y las escopetas.
La Jurisdicción es la primera verdadera facultad del camino y explica por qué esta rama está tan ligada al Estado: la fuerza del Alguacil no se manifiesta en todas partes, sino donde declaró su poder.
La Identificación, a su vez, lo hace extremadamente incómodo para los fugitivos: basta con caer una vez ante sus ojos —o incluso en un retrato— para que luego te perciba de manera sobrenatural.
En la fórmula hay un detalle elocuente: la carta de nombramiento del alguacil o de un cargo similar —y no necesariamente la propia.