Demonisa del Placer — etapa en la que al encantamiento se añade un hilo.
La portadora crea hilos finos, casi invisibles, parecidos a la seda de araña, y con ellos restringe los movimientos del adversario; la seda procede de su propio cabello. Las habilidades de Asesina e Instigadora crecen notablemente, al igual que la magia de brujería.
El método de acción de esta etapa es uno de los más psicológicamente afinados de todo el misticismo:
cuando el placer es irresistible y de él es imposible despegarse, se convierte él mismo en tormento;
no entablar relaciones amorosas ni permitirse sentimientos; separar lo espiritual y lo corporal, porque con un exceso de cercanía anímica crece la atracción por lo corporal, y con un exceso de lo corporal las almas inevitablemente se acercan;
el placer no es solo lo que se da a otros — es también aquello de lo que se dispone.
Aquí se esconde el carácter de la etapa. La Demonisa del Placer es fuerte no por dar gozo, sino por saber no caer ella misma en la misma trampa.