El Combatiente Cuerpo a Cuerpo continúa lo que el Guerrero comenzó, pero cruza un límite importante: su cuerpo deja de ser simplemente fuerte y se convierte en un obstáculo para la propia mística.
La principal adquisición del nivel es la resistencia a lo sobrenatural. El poder físico del Combatiente es tal que debilita la acción de parte de las fuerzas sobrenaturales dirigidas contra él: lo que habría derribado a una persona común, en él surte efecto a medias o no surte efecto en absoluto. Esto no es una protección de místico ni un amuleto, sino precisamente una propiedad del cuerpo llevado al límite.
En su segunda habilidad, el Combatiente Cuerpo a Cuerpo no conoce iguales en su nivel: en el combate cercano supera a cualquier otra Secuencia 8, a cualquier camino que pertenezca. Donde decide la distancia de un brazo extendido, la ventaja queda de su lado.
El nivel sigue siendo artesanal y abierto: el Combatiente es fuerte exactamente tanto como está entrenado, y sus habilidades crecen no de revelaciones, sino de combates.