El Estafador — la etapa donde a las manos hábiles se les añade la lengua. El portador se vuelve carismático y entrañable: su encanto hace que la gente le crea casi sin esfuerzo. El cuerpo también mejora — es tan rápido y ágil que escapa con una voltereta de los cuchillos de papel del Payaso.
Las habilidades se componen en un esquema integral de engaño:
Elocuencia: no solo un discurso pulido, sino una acción de otro mundo que hace convincente lo dicho; obra a través del Mundo Espiritual, influyendo en el corazón y la mente del oyente;
Desvío del pensamiento — se logra tanto con la elocuencia como con las acciones, la postura, el ambiente y las pequeñas cosas preparadas de antemano; un Estafador experimentado desvía el pensamiento ajeno incluso sin fuerzas de otro mundo;
Trastorno de la razón — el Estafador infunde ciertas visiones sobre el objetivo.
Las habilidades anteriores también crecen: con una Observación Superior ahora lee las microexpresiones y los movimientos sutiles del interlocutor — está lejos del Espectador por el camino del Vidente, pero para comprender el estado ajeno esto alcanza. Y el Robo comienza a tomar materiales espirituales, si estos interactúan con el Mundo Espiritual.
Aquí mismo el canon por primera vez señala la diferencia de versiones del camino. En la versión de Amon la Observación Superior no recibe un salto cualitativo en esta etapa y llega a la norma solo hacia el Parásito. La cara opuesta es reveladora: cuando otros Estafadores se enfrentan a Amon, no lo ven de arriba abajo, incluso si simplemente se hace el tonto sin ninguna fuerza, — y ellos mismos se convierten en objeto de burla.