El Espectador es la entrada al camino del Vidente y un peldaño que no otorga ni fuerza ni hechizos, pero sí cambia cómo el portador ve a las personas. El cuerpo del corazón y la mente recibe un gran aumento: el razonamiento, el análisis, la observación, el reconocimiento y la memoria superan con creces los límites humanos normales.
La vista se agudiza por separado y con un objetivo claro: leer el lenguaje corporal. Audrey Hall, de pie en un rincón del salón de baile, distinguía los movimientos más mínimos de las personas al otro lado de la sala, y eso es precisamente para lo que existe el peldaño.
La habilidad principal se llama precisamente análisis del lenguaje corporal. El Espectador mira a la persona estrictamente desde fuera, como un extraño, y por la expresión del rostro, los modales y los movimientos involuntarios comprende lo que esa persona piensa en realidad. Funciona tanto con una sola persona como con toda una compañía a la vez.
Un detalle curioso del canon: si un animal bebe la poción del Espectador, adquiere razón y habla humana.
El método de acción del peldaño explica su carácter mejor que cualquier lista de habilidades — y es el más incómodo para las personas activas:
en una recepción suntuosa o en una calle ruidosa, el Espectador es siempre solo espectador: no puede salir él mismo al escenario;
el Espectador no espía — mira abierta y honestamente, desde su lugar.
Por eso el camino se considera engañosamente pacífico: toda la fuerza de su portador reside en comprender las intenciones ajenas, y no en la capacidad de hacer algo con ellas. Eso vendrá más tarde.